El wash trading ocurre cuando una persona o entidad ejecuta órdenes de compra y venta del mismo activo para crear la ilusión de un mayor volumen de trading. Esta práctica suele emplearse para engañar a otros participantes del mercado sobre la dinámica real de demanda u oferta del activo. Aunque puede crear una falsa sensación de actividad de mercado, el wash trading no produce ningún cambio real en la propiedad del activo, ni implica ninguna ganancia económica neta para el trader.
Un ejemplo de wash trading sería un trader que compra 100 acciones de una acción y vende simultáneamente 100 acciones de la misma acción al mismo precio. Esta acción no altera la posición del trader, pero puede influir en otros traders para que crean que existe un mayor interés en esa acción, lo que puede provocar movimientos potenciales de precio. Los organismos reguladores, como la SEC en Estados Unidos, suelen prohibir estas prácticas, ya que socavan la integridad del mercado.
Los conceptos relacionados incluyen la manipulación del mercado y el spoofing, ya que ambos implican tácticas engañosas destinadas a influir en el comportamiento del mercado. Asimismo, las jurisdicciones de todo el mundo aplican sanciones estrictas contra el wash trading, lo que destaca la necesidad de prácticas de trading transparentes y honestas.
