El riesgo sistémico implica la posibilidad de una ruptura generalizada en el sistema financiero, que por lo general se origina en la falla de una sola entidad o de un grupo de entidades. Se caracteriza por la interconexión de instituciones financieras y mercados, donde las dificultades de una pueden impactar a otras. Por ejemplo, durante la crisis financiera de 2008, el colapso de Lehman Brothers no solo afectó a sus acreedores directos, sino que también generó interrupciones significativas en varios sectores de la economía global.
Este tipo de riesgo suele ser más difícil de gestionar que los riesgos financieros individuales porque afecta a múltiples sectores simultáneamente. Los reguladores y las instituciones financieras suelen implementar medidas como pruebas de estrés y requisitos de capital para monitorear y mitigar el riesgo sistémico. Los conceptos relacionados incluyen la importancia sistémica, que identifica a las instituciones cuya falla podría representar un riesgo para el sistema financiero en general, y el contagio, que describe la propagación de las dificultades financieras de un mercado a otro.
