Una posición corta implica vender un activo que el trader no posee actualmente, por lo general tomándolo prestado de un bróker. Esta estrategia se basa en la expectativa de que el precio del activo disminuirá. Al ejecutar la venta corta, el trader busca recomprar el activo a un precio más bajo en el futuro, obteniendo así una ganancia por la diferencia de precio.
Por ejemplo, si un trader vende en corto 100 acciones de XYZ Company a US$50 por acción, recibe US$5000 por adelantado. Si luego el precio de la acción cae a US$30, el trader puede recomprar las 100 acciones por US$3000. La ganancia en este caso sería de US$2000, menos cualquier comisión o interés asociado que cobre el bróker.
Las posiciones cortas conllevan riesgos significativos, ya que los precios pueden llegar a subir indefinidamente, lo que genera pérdidas ilimitadas. Por lo tanto, a menudo se recomiendan estrategias de gestión del riesgo, como las órdenes de stop loss, al emplear ventas cortas. Los conceptos relacionados incluyen el trading con margen y el apalancamiento, que pueden amplificar tanto los riesgos como las recompensas de las posiciones cortas.
