Un tipo de cambio flotante es un sistema en el que se permite que el valor de una moneda fluctúe de acuerdo con el mercado de divisas. Esto está determinado principalmente por factores como las tasas de interés, la inflación y la estabilidad económica. A diferencia de un tipo de cambio fijo, en el que el valor de una moneda está vinculado a otra moneda o a una canasta de monedas, un tipo flotante puede cambiar con frecuencia, reflejando las condiciones económicas en tiempo real.
Por ejemplo, si la demanda del dólar estadounidense aumenta debido a tasas de interés más altas en Estados Unidos, su valor frente a otras monedas, como el euro, subirá. Este ajuste representa la percepción del mercado sobre las condiciones económicas relativas en las dos regiones. Los tipos de cambio flotantes pueden ofrecer flexibilidad y ayudar a absorber shocks en la economía, pero también pueden generar volatilidad, ya que los movimientos repentinos del mercado pueden impactar significativamente el valor.
