Una burbuja de mercado suele caracterizarse por un aumento rápido de los precios de los activos, impulsado por una especulación eufórica más que por el valor intrínseco. Las señales clave incluyen una desviación significativa entre los precios de los activos y los valores fundamentales, una amplia cobertura en los medios y un entusiasmo de los inversionistas que a menudo supera los niveles normales. En esos periodos, los participantes pueden mostrar un comportamiento irracional y comprar activos basándose únicamente en el impulso del precio. Adicionalmente, la presencia de un apalancamiento alto y una afluencia de inversionistas minoristas puede inflar aún más la burbuja. Una vez que cambia el sentimiento, las burbujas tienden a estallar, lo que provoca caídas pronunciadas en los precios. En consecuencia, reconocer estos indicadores a tiempo puede ayudar a los traders a tomar decisiones informadas.
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