La calidad de ejecución suele medirse mediante varias métricas clave que evalúan la eficiencia y la efectividad de las ejecuciones de operaciones. Entre las métricas comunes se incluye el slippage, que se refiere a la diferencia entre el precio esperado de una operación y el precio real al que se ejecuta. La tasa de ejecución es otra métrica esencial, que indica el porcentaje de órdenes que se ejecutan correctamente al precio deseado. Asimismo, la latencia mide el tiempo que toma procesar una orden, lo que impacta la velocidad general de ejecución. Otros factores incluyen el costo total del trading, que abarca spreads y comisiones, y el impacto en el mercado, que refleja cómo una operación influye en el precio del valor. En conjunto, estas métricas ofrecen una visión integral de la calidad de ejecución en diversos mercados.
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